Las carrilladas de cerdo ibérico son un corte meloso y lleno de sabor, perfectas para guisos y cocciones lentas. Proceden de los músculos de la mejilla del cerdo y destacan por su textura tierna y gelatinosa, que se deshace en la boca tras una cocción pausada.
Ideales para preparar estofadas al vino tinto, al Pedro Ximénez o simplemente con verduras y caldo casero.
Bandeja de 500 g aproximadamente, lista para disfrutar de una de las joyas más tradicionales y reconfortantes de la cocina ibérica.






